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La relevancia del fútbol en ocasiones trasciende lo que es en sí el juego convirtiéndose en un factor o elemento cultural de relevancia social, económica y política. Para ejemplificar el último caso se puede citar una curiosa anécdota en Italia. Sucedió en Livorno y el protagonista, era un tal “Postalino”.

 

Livorno es una ciudad ubicada en la región de la Toscana; fue cuna del PCI (Partido Comunista italiano) y durante la segunda guerra mundial fue un importante núcleo de la resistencia partisana. Livorno es casi sinónimo de izquierda, superando en tal estereotipo a ciudades como Bologna u otros pueblos de la Toscana, región tradicionalmente de ideología política de izquierda.

 

En tal orden de ideas, es de esperar que el AS Livorno, fundado en 1915, albergara dicha ideología política, y en efecto, el grupo más importante de aficionados de este equipo, las BAL (Brigate Autonome Livornesi), es considerada la afición más izquierdista de toda Italia.

 

Por tal motivo, con el fin de prevenir polémicas y problemas de alto calibre político, a los hinchas del Livorno se les suele requisar con particular tacto antes de entrar a la tribuna donde suelen proliferar banderas que tienen el martillo y la hoz, banderas de Cuba, banderas catalanas, alusiones al partido comunista, al Che Guevara y demás ídolos o símbolos de la izquierda.

 

Algún día, algún partido más, a algunos aficionados del Livorno se les ocurrió entrar una pancarta que al parecer era alguna más, o mejor dicho, no era ofensiva a la susceptibilidad política que pretende evitar en Italia alusiones a la izquierda.

 

La pancarta rezaba “VIVA POSTALINO”. Inofensiva, claramente. Aún así, al guardia se le ocurrió preguntar quién diablos era Postalino (quitándole el “diablos”, probablemente) a lo que los hinchas del Livorno, amablemente (no está comprobado) respondieron que el Postalino era un hincha muy apreciado y reconocido que había muerto recientemente en un accidente de tránsito. El policía no vio razón para decomisar la pancarta que hacía homenaje a un joven, que hasta tuvo que haber sido simpático.

 

Ya en la tribuna el mensaje se desplegó: “VIVA POSTALINO”; aún así, en pocos instantes el homenaje a un hincha que había muerto en un infortunado accidente pasó a ser el homenaje a un reconocido mandatario de la URSS. Los hinchas del Livorno despegaron la “P” y la “O” iniciales, así como la “O” Final. ¿El resultado? Una pancarta grande que en la tribuna Livornesi rezaba “VIVA STALIN”.

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